Le hicimos una entrevista a Karlos Abril para conocerlo un poco más, donde nos contaba curiosidades de su vida (musical) y este fue el resultado:

karlos-abril-960x960

¿A qué edad y por qué empezaste en la música?
Empecé a tocar con 15 años recién cumplidos, en León. Venía dando la plasta a mis padres todo aquel curso. Un compañero de clase me grabó una cinta con temas de Soziedad Alkohólika, Iron Maiden, Pearl Jam, La Polla Records, Nirvana, Miseria Y Kompañía, Kreator, Sepultura y unas cuantas bandas más, y me volví loco. Aquello era mágico, me contaban cosas, y, de pronto, quise contarlas yo también, así que mis resignados progenitores me regalaron un mes de clases de guitarra clásica, yo creo que esperando que se me pasara la fiebre musical, y ahí empezó todo.

¿Qué te motivó para ser músico?
La verdad es que no lo tengo muy claro. Fue una necesidad que creció dentro de mi con los años, y de pronto empezó Caiga Quien Caiga, y veía al trío del Maestro Reverendo allí cada domingo, con Francisco Simón tocando de manera brutal, la banda de Lo + Plus, con Javier Cabañas haciendo lo propio… Yo ya estaba estudiando Magisterio Musical, y tenía una banda de Heavy Metal, Dante’s Dream, con compañeros de la universidad y los bares, y de pronto fui consciente de que ser músico era una profesión. Al principio me daba mucho vértigo, pero me fui a Madrid, y mira, hasta hoy.

¿Cómo se formó tu primera banda?
La primera, primerísima, con la que di mi primer bolo, se llamaba The Tractor’s. Fue una experiencia graciosa. Nos llamaron a mi colega Santi y a mi. Él entró de baterista, y yo a la guitarra solista. Me acuerdo que el “casting” fue muy loco, tocando tapping, y haciendo el burro con un ampli de 15 watios hecho polvo y mi primera guitarra, una Hyunday Stratocaster que me acompañó hasta los 22 años, y que aún conservo. Luego, con Santi de baterista aún, nos juntamos con un bajista de mi barrio, y montamos Los Ke Faltaban, un trío de dudosa calidad, pero con el que hicimos un par de bolos, también.

¿Qué es lo que más te inspira para componer tu música?
Intento plasmar cosas que me suceden. Normalmente cuando se me ocurre una idea, es puramente musical, y rápidamente la asocio a algo; entonces es cuando empiezo a construir el tema, porque ya tengo la dirección en la que quiero ir. Digamos que es la música la que me sugiere la dirección que quiero tomar, pero si no tengo clara esa dirección de manera extramusical, tampoco puedo desarrollar los temas. Es complicado, pero si no encuentro ese hilo conductor, me suelo atascar y desechar la idea, aunque me guste de manera formal.

¿Cómo llegaste a dar con tu estilo en particular?
Bebo de muchas fuentes, aunque, obviamente, mi manera de tocar se enfoca mucho hacia el blues y el rock. Es un proceso complicado, aunque creo que aún me queda mucho para pulir lo que tengo en la cabeza como “estilo”. Intento ser abierto respecto a la música.

He escuchado desde Death Metal hasta Drum’n Bass, pasando por el Jazz, el Funk, Blues, Country, Rock, Heavy Metal, Reggae… y me he quedado, quizá, con lo que me ha activado de cada estilo. La energía del Metal, el groove del Funk, el lenguaje y la expresividad del Blues, la complejidad de Jazz, la alegría del Country, el desenfreno de la música electrónica, y luego a parte, estudiando a mis guitarristas favoritos, Joe Bonamassa, Gary Moore, Wes Montgomery, Ronnie Earl, Scott Henderson, Stevie Ray Vaughan, con el que estoy reencontrándome de nuevo…

¿Qué es lo más sorprendente o duro que te ha pasado sobre un escenario?
Lo más sorprendente, y duro, a nivel personal, pasó en el principio de la gira con Antonio José, en Gavà. En el primer tema, primer solo, segundo bolo de la gira, 5000 personas delante, y solo se le ocurre a una de las válvulas del ampli, ponerse a hacer red-plating (una suerte de fuegos artificiales que suceden dentro de la misma válvula, y que hacer que dejes de sonar ipso facto, porque si no, te cargas el transformador), así que pagué el llevar un solo ampli tocando todo el bolo por línea.

Al día siguiente estaba comprando válvulas, y un segundo ampli para sonar en stereo, y tener un back-up, si algo falla. Ha habido más anécdotas, pero no son cosas de las que pueda aprender nadie… jajajajaja.

¿Alguna anécdota interesante que nos puedas contar?
Hay una que me gusta mucho. Cuando grabamos Guitar Nightmares, íbamos un poco a contrareloj. La fecha de lanzamiento era en mi cumpleaños (muy propio), y Albert (mi gran colega, y productor del disco) y yo íbamos ya un poco estresados con la grabación de las guitarras. Total, que lo dimos por terminado, y empezamos a mezclar.

Como estábamos muy liados con los finales de curso y esas cosas, Albert me iba enviando los temas, y yo le pasaba anotaciones sobre la mezcla y lo que me iba pareciendo. Total, que cuando me envía la pre-mezcla de Where Do I Go, me falta un compás… Un silencio de cuatro tiempos entre la melodía y el primer cambio a double time del tema.

Le llamo y le digo que porque no ha puesto la guitarra que falta, y me dice: ¡¡si ahí no hay guitarra!! Casi colapso… Así que me ves al día siguiente, a las 8 de la mañana, en pijama, haciendo tomas del “trullo”, porque no era más que un trullo, con las perras mirándome hasta mal.

Al final hasta me puse creativo, y se lo envié al estudio. Ahí está, un compás del disco que grabé en mi casa, en pijama, y sin haber tomado ni el café.